miércoles, 4 de marzo de 2009

Sobre la Pena de Muerte

Cada vez que hay algun crimen no falta la figura pública que reclama la pena de muerte, halla por el año 1993 escribí este artículo que me publicó algún medio. Lo comparto con Uds y la verdad no la veo a Susana Gimenez formando parte del pelotón

En estos días se ha reavivado en nuestra sociedad el tema de la pena de muerte; sin ir más lejos, hace poco tiempo un ex juez federal – hoy diputado – se pronunció favorablemente. Sin entrar en disquisiciones respecto de si corresponde o no corresponde jurídicamente que sea reimplantada en el país, o sobre su mérito ético, la presente, tiende a formular una serie de reflexiones sobre su aplicación.

Sabido es, desde hace mucho tiempo, que el problema mayor de aplicación que tiene la pena de muerte no es el juez, sino el verdugo. Resulta muy fácil para una persona, en este caso quien debe dictar la sentencia, escribir las simples palabras: “Corresponde aplicar la pena prevista en el artículo número tal”, pero quien se va a encontrar frente a frente con el condenado para quitarle la vida carece, por lógica falta de distancia, de la tranquilidad que le permite al juez que dictó sentencia irse esa noche a comer un asadito con los amigos.

Mi solución, o mejor dicho mi propuesta, creo humildemente que elimina este problema y además lleva cabalmente y hasta sus últimas consecuencias el carácter de ejemplaridad y de aviso a los demás delincuentes de esta fatal e irreversible (tal vez el punto más aterrador de la misma) condena.

En efecto, si decidimos (como sociedad organizada, ya que personalmente, si bien me corresponden las generales de la ley, estoy en contra de la misma) contar entre las sanciones con la pena de muerte en virtud de su eficacia ejemplificadora y como amenaza a los demás criminales, no podemos por lógica consecuencia aplicarla a escondidas (como criminales) o dentro de los cerrados espacios de un presidio (como avergonzándonos.) Sino que todo lo contrario debería ser en un lugar público, para que todas las personas tengan conciencia de que no se puede secar del largo y pesado brazo de la Justicia. Tal vez el lugar ideal sea la propia plaza de Mayo para la Capital Federal y las principales plazas de las ciudades del interior. Podría elevarse el cadalso en el medio de las mismas y así desde la más tierna juventud los niños que jueguen a su sombra tendrán presente el tremendo castigo ayudando así al efecto disuasivo. Por supuesto que además debería ser de transmisión obligatoria y en cadena por todos los canales de televisión.

Por otro lado, a los fines señalados de más está decir que cuanto más cruel sea la manera de ejecutar la pena, mayor será su efecto. Deberíamos renunciar en consecuencia a tanta tecnología moderna (gas, electricidad) y volver a los modos utilizados durante la historia del país: tal vez el garrote vil, el descuartizamiento a lo Tupac Amaru, el degüello de nuestras guerras civiles o – como una concesión a la eficacia moderna – el fusilamiento.

En este punto entroncamos con nuestro primer pensamiento: ¿y el verdugo?.

Claro, porque nuestro espíritu – que ante una atrocidad salta con esa efervescencia latina y pide la muerte – también tiene un costado de yo argentino, y nadie querrá ocuparse de tan desgraciada tarea.

Para ello también propongo una solución. Es simple y tiene su lógica.

La pena de muerte en estos momentos se encuentra impulsada por pocas personas: el presidente, sus más cercanos allegados y algunos pocos legisladores. Pues que sean ellos quienes se ocupen de llevar adelante el cumplimiento de la sentencia del juez, que sean ellos quienes disparen las armas, ya que además algunos afirmaron que no les temblaría el pulso.

Al respecto, otra concesión: que si se llama a un plebiscito para decidir sobre la pena de muerte la pregunta sea la siguiente: ¿se obliga usted a formar parte de la partida de verdugos que deberá degollar a los condenados a muerte? Y que la respuesta por la afirmativa implique una carga pública cuyo incumplimiento traiga como sanción única la pena de muerte.

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